miércoles, noviembre 01, 2006

Cabeza de perro


Hoy he leido una revista de estas juveniles y salían en portada el Juan José Ballesta este, y le hacían una entrevista muy graciosa. Entre las perlas que venía a decir, una era "he firmado autógrafos hasta en tetas", aunque me ha hecho más gracia una que decía "Me parto la polla viendo mis películas". Supongo que con esta no se la habrá tronchado.

La película trata de Samuel que tiene 18 años y una enfermedad cerebral muy rara, así tipo epilepsia. Sus padres le han tenido siempre sobreprotegido, con razón, pero al cumplir la mayoría de edad decide irse con un primo suyo a la playa. Total, que por lo que sea aparece en la capital viviendo sólo y adaptándose a la vida sin los padres. Y la cosa va transcurriendo entre voces en off que más bien marean.

Mira, la película no se ni criticarla. En realidad no pasa casi nada en toda la película, y si no estuviese el señor Ballesta, esto sería un truño infumable. Pero como sale él pues la cosa tiene su pase. La historia que cuentan no tiene demasiado interés, simplemente es la vida de un chaval que tiene el problema ese en la cabeza, pero por lo demás son los problemas de siempre de vivienda, trabajo y sexo o amor. El tema de las voces en off, como ya he dicho, que habitualmente me gusta mucho, me parece muy abusivo y le roba el poco ritmo que podía tener la película. También destaco, en lo positivo, el papel del abuelo que aparece, que me pareció un muy buen trabajo. Pero nada, que la peli es curiosa pero poco más.

Resumiendo, una peli de cine español típica que no aporta mucho y que no se deja ver demasiado bien. Pocas cosas lo salvan de la quema.



Besitos.

P.D: Por lo menos sale algo de teta, cosa imprescindible en el "buen" cine español.

2 comentarios:

knop dijo...

Entonces supongo que una de las dos estrellas de la pelicula es por la teta, ¿no?

chinchanmolamazo dijo...

Buenas,

más bien, dos tetas = dos estrellas ;-)

No realmente le iba a poner un una sola, pero aplicando el factor "medio kiwi" le he subido una. Resulta que yo siempre le pregunto a mi medio calabacín y me dijo "ha estado bien, ¿no?" con lo que me descolocó, jajajajaj.

Besitos.